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Tormentas

  • La deforestación en "etapa tardía" mejora las tendencias de las tormentas en la costa de África Occidental

    La frecuencia de tormentas en las zonas costeras del sur de África Occidental (SWA) se ha "duplicado" en los últimos 30 años como resultado de la deforestación, sugiere un nuevo estudio. Los autores analizan tres décadas de datos satelitales en un cinturón costero de 300 km en el sur de África occidental, una región a la que “le queda poco bosque intacto”. El estudio encuentra que la deforestación ha impulsado una mayor frecuencia de tormentas costeras al aumentar el contraste térmico entre la tierra y el océano.

    La deforestación tropical tiende a aumentar la temperatura del aire regional, pero sus impactos sobre las lluvias son más complejos. La imagen convencional, basada en gran parte en estudios sobre la Amazonia, es que la frecuencia de las tormentas puede aumentar en áreas pequeñas deforestadas, pero se reduce cuando el paisaje está predominantemente deforestado. Aquí, la deforestación irregular en curso aumenta la frecuencia de las tormentas vespertinas a nivel local. La deforestación parece ser especialmente eficaz para desencadenar tormentas cerca de la costa, donde dominan las brisas marinas sensibles a la temperatura y las poblaciones que se urbanizan rápidamente son vulnerables al riesgo de inundaciones. Los resultados ponen de relieve los procesos dinámicos sobre la limitación de la humedad y son muy relevantes para muchos puntos calientes de deforestación tropical que, a diferencia de la Amazonia, se encuentran cerca de la costa.

    Reproducimos a continuación a modo de introducción la figura 1 del estudio. Para acceder al trabajo completo y resto de las figuras pueden pulsar este enlace.

     

    Figura 1 del artículo: Deforestación regional y tendencias en núcleos convectivos. (A) Tendencias en el espesor óptico de la vegetación (VOD) de 1991 a 2015 (por década; sombreado) y pérdida de cobertura forestal superior al 25% para 2000 a 2019 (píxeles rojo oscuro). (B) Tendencia de la superficie de la temperatura de la tierra (LST) (Kelvin por década) basada en datos de enero a febrero (1991 a 2021) promediados en Meteosat, Terra y Aqua (sombreado). Los contornos negros indican la tendencia de 1991 a 2020 en la frecuencia central (marzo a noviembre) muestreada en el pico diurno local. Los valores de contorno de 0,4 y 0,8% década − 1 solo se trazaron cuando P <0,05. En A, la línea verde punteada denota 300 km de la costa, y en B, los píxeles violetas significan una expansión del 10% de los asentamientos. (C) Tendencia en la frecuencia del núcleo frente a la tendencia en LST (como en B) para píxeles dentro de los 300 km de la costa.

     

    Fuente Carbon Brief y Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América. Enlace al artículo citado: https://bit.ly/3323ADZ

    Autores del trabajo científico: 

    Christopher M. TaylorCornelia KleinDouglas J. ParkerFrance GerardValiyaveetil Shamsudheen SemeenaEmma J. Barton, and Bethan L. Harris

    1. aUK Centre for Ecology and Hydrology, Wallingford OX10 8BB, United Kingdom;
    2. bNational Centre for Earth Observation, Wallingford OX10 8BB, United Kingdom;
    3. cDepartment of Atmospheric and Cryospheric Sciences, University of Innsbruck, 6020 Innsbruck, Austria;
    4. dInstitute for Climate and Atmospheric Science, University of Leeds, Leeds LS2 9JT, United Kingdom

     

  • Más de 500 personas picadas por escorpiones arrastrados por tormentas en Egipto


    Las tormentas obligaron a los escorpiones a salir de sus escondites y entrar en muchas casas de la provincia de Asuán.

     

    Scorpion

     Al menos 503 personas fueron hospitalizadas después de sufrir picaduras de escorpión en Egipto Fotografía: Khaled Desouki /AFP/Getty Images

     

    Más de 500 personas han sido hospitalizadas por picaduras de escorpión en el sur de Egipto después de que las tormentas obligaron a las criaturas a salir de sus escondites y a entrar en sus casas, informaron medios estatales.

    Durante el fin de semana, la provincia de Asuán fue golpeada por infrecuentes aguaceros, granizo y truenos en los que murieron tres personas, según informó el gobernador Ashraf Attia. Sin embargo, aquellos que fueron picados por escorpiones recibieron dosis de antídoto y luego fueron dados de alta.

    El ministro de Salud interino, Khalid Abdel-Ghafar, confirmó en un comunicado que no se reportaron muertes por picaduras de escorpión.

    Las fotos y las imágenes de video que circularon en las redes sociales mostraron calles inundadas y casas, vehículos y granjas agrícolas dañadas. Se suspendieron las clases escolares y se reportaron cortes de energía en toda la región. El tráfico marítimo en el Nilo también se detuvo y las carreteras se cerraron durante las tormentas del viernes antes de reanudarse el sábado.

    Los médicos fueron reclamados de las vacaciones anuales y los hospitales se pusieron en alerta máxima, informó el diario Al-Ahram, citando a Ehab Hanafy, subsecretario del Ministerio de Salud en Asuán.

    El Ministerio de Salud aseguró al público que tenía suficientes dosis de antídoto, con más de 3.000 disponibles en Asuán. Se enviaron dosis adicionales cerca de las áreas montañosas y desérticas, dijo Hanafy.

    Los picados por los escorpiones dijeron que sus síntomas incluían dolor intenso, fiebre, sudoración, vómitos, diarrea, temblores musculares y espasmos de cabeza.

    Las montañas de Asuán son el hogar del escorpión árabe de cola gruesa, o Androctonus crassicauda, ​​que se traduce del griego como "asesino de hombres", informó Al Jazeera. Se les considera entre los escorpiones más peligrosos del mundo, con un veneno altamente tóxico, pero solo causan varias muertes humanas al año.

     

    Publicado en The Guardian el  16 de noviembre de 2021 con Associated Press. Enlace al original: https://bit.ly/3oAtjdU

     

  • Por qué el creciente impacto de las inundaciones no se debe solo al cambio climático

    Parque inundado en Tordesillas (Valladolid). Shutterstock / pmiguel2

     

    Las imágenes que vimos hace poco de Benicàssim tras unas lluvias que acumularon más de 200 l/m² en pocas horas, el vídeo viral en las redes del metro inundado en China, las trágicas inundaciones que asolaron pueblos alemanes a principios de verano, las lluvias torrenciales en el Sahel…

    Podríamos construir una lista cada vez más larga con las inundaciones que cada día se producen en el mundo y concluir que están aumentando para acabar justificando que es consecuencia del cambio climático. Pero ¿estaríamos en lo cierto?

     

    Imágenes de las inundaciones en el metro de Zhengzhou, en China, el pasado mes de julio (Euronews).

     

    Mucho riesgo, poco riesgo

    Si nos preguntasen cuál es el riesgo natural más importante en la región o en el país en que vivimos, nos encontraríamos en un embrollo de difícil solución. ¿Importante por qué?, nos preguntaríamos. ¿Por los muertos que produce?, ¿por el impacto socioeconómico?, ¿por su frecuencia?

    Hace muchos años nos planteamos la misma pregunta dentro de un proyecto europeo, RINAMED, dedicado a la sensibilización frente a los riesgos naturales en la cuenca mediterránea noroccidental. Pese a la participación de personas expertas procedentes de la academia y de la gestión y prevención de emergencias, no llegamos a un acuerdo inicial. Algunas decían que los incendios, otras que las inundaciones, y no era extraño que hubiese quien otorgase la máxima puntuación a los terremotos.

    ¿Cómo es posible que siendo expertos y expertas en la materia no hubiera un consenso? Porque hablábamos desde diferentes puntos de vista, habíamos pasado por diferentes experiencias vitales y no disponíamos de toda la información. He ahí los dos primeros obstáculos con los que nos encontramos cuando queremos evaluar el impacto del cambio climático sobre las inundaciones: la falta de información y la construcción de la percepción social e individual.

     

    Área peatonal inundada en Colonia (Alemania) en julio de este año. Shutterstock / Lensw0rId

     

    Estudios con series largas de observaciones

    En un estudio sobre los tornados y las trombas marinas en Cataluña desde 1950 se demostraba que registraban un aumento continuado desde los años 90. ¿Era ya una señal inequívoca del cambio climático? No. Era una señal de que cada vez había más afición a su seguimiento y fotografía, más medios para hacerlo, y también una mayor difusión.

    Para poder detectar un cambio en el tiempo relacionado con el clima habría sido necesario disponer de series de observaciones más largas y de probada rigurosidad. Sin embargo, no sería extraño encontrar alguna noticia que lo afirmase y crease una falsa concepción de la situación. Esta es la primera condición: es necesario disponer de series de observaciones de los riesgos que sean largas y de buena calidad.

    Las inundaciones constituyen un riesgo más complejo, ya que, si bien un tornado es un fenómeno atmosférico, en una inundación intervienen múltiples factores además de los estrictamente meteorológicos e hidrológicos. Cualquier cambio que se produzca en uno de ellos, tal como un aumento en la zona urbanizada o la tala de bosques, puede afectar al conjunto y dar lugar a interpretaciones erróneas. Así pues, cuanto más largas sean las series y más completas, mejor.

    En el programa internacional HYMEX (Experimento Hidrológico Mediterráneo) se construyó una base de datos, FLOODHYMEX, que contenía todas las inundaciones que produjeron daños en diferentes regiones mediterráneas, entre ellas Cataluña y Baleares.

    Esta base, que se va actualizando y se halla a disposición del público, se apoya en la búsqueda detallada de información sobre inundaciones desde 1981 para poder garantizar la fiabilidad de cualquier señal de cambio o de tendencia. Sus conclusiones apuntan a un aumento de las inundaciones con daños moderados, donde el cambio climático no es la única causa. Veamos cuales podrían ser esas otras causas ocultas.

     

    La tromba de agua que cayó en Sant Llorenç des Cardassar, Mallorca, en octubre de 2018, se llevó por delante más de una decena de vidas. Shutterstock/zixia

     

    El factor humano

    En la construcción del riesgo, el factor humano es esencial. Así, la percepción varía atendiendo a la experiencia vivida, el entorno social y educacional, la capacidad de respuesta ante una emergencia… Se han llevado a cabo multitud de estudios sobre ello y no es nuestro objetivo tratarlos todos aquí. Baste centrarnos en unos de los principales constructores de la percepción social: los medios de comunicación, a los que hoy en día deberíamos añadir las redes sociales.

    Para responder a la pregunta que se planteó en RINAMED, decidimos recurrir a todas las noticias sobre riesgos naturales que se habían publicado en un periódico de amplio alcance desde 1981. Observamos que los episodios más frecuentes eran las inundaciones, aunque no eran los que más noticias aportaban. De hecho, los incendios forestales, acaecidos en general en el período estival, pobre en noticias, tenían una mayor cobertura, lo que ayudaba a entender las diferentes percepciones.

    El contexto sociopolítico también era definitivo, como sucedía en las noticias sobre la sequía de 2008 ante el enfrentamiento por el posible trasvase del Segre.

    De esta forma, la prensa se transformaba en un buen instrumento para identificar riesgos, pero sujeta siempre a una necesaria contrastación que permitiese valorar los posibles sesgos informativos. En el caso de las inundaciones, datos objetivos como las indemnizaciones pagadas por el Consorcio de Compensación de Seguros, o la trágica pérdida de vidas humanas certificaban su primera posición en el ranking.

    Pero el factor humano no se cierne exclusivamente sobre la percepción. Pese a las últimas crisis vividas en Europa, en las últimas décadas ha aumentado la cantidad y valor de los bienes asegurados, lo que ha llevado también a un aumento de las indemnizaciones a consecuencia de los daños producidos por inundaciones.

    El aumento del precio de la vida también ha contribuido a ese incremento en los impactos económicos, a lo que hemos de añadir el aumento de población en lugares proclives a inundaciones, como sucede en una gran parte de la costa Mediterránea.

    Prevención y alerta temprana

    Las actuaciones preventivas como la construcción de diques o de presas disminuyen la vulnerabilidad, pero también pueden llevar a una falsa sensación de seguridad.

    Por el contrario, disponer de una cadena de alerta temprana, desde la predicción meteorológica hasta la gestión de la emergencia, se revela como una de las mejores herramientas para disminuir el impacto de las inundaciones. Para ello, es también necesario que vaya acompañada de una buena sensibilización de la población. Hoy en día hablamos de empoderamiento frente a las inundaciones. Y ello depende, en gran parte, de la percepción.

    Concluyo con un mensaje a la población: es cierto que el cambio climático está aumentando las lluvias intensas, pero existen muchos otros factores a tener en cuenta en el impacto creciente de las inundaciones. Y en ambos hechos hemos de plantearnos cuál es nuestra parte de responsabilidad.

     

    Publicado en The Conversatio el 31 de agosto de 2021. Enlace al original: https://bit.ly/3nh8khj

     

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