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María Asunción Pastor Saavedra

  • Homenaje a Frank Sherwood Rowland, Mario J. Molina y Paul J. Crutzen

    En octubre se habrán cumplido veinticinco años de la concesión del Premio Nobel de Química a Frank Sherwood Rowland, Mario J. Molina y Paul J. Crutzen por sus trabajos sobre la formación y descomposición del ozono que demostraron la fragilidad de la capa de ozono estratosférica, a la que se considera como “el talón de Aquiles de la biosfera”.

    Molina y Rowland basaron sus conclusiones en dos importantes contribuciones de otros investigadores: James Lovelock (Inglaterra) habia desarrollado el detector de captura de electrones, un dispositivo muy sensible para la medida de concentraciones muy bajas de gases organicos en la atmosfera. Gracias al mismo, se pudo demostrar que los clorofluorocarbonos (CFC), quimicamente inertes y de origen exclusivamente humano, se habian extendido globalmente a traves de la atmosfera. Por otra parte, Richard Stolarski y Ralph J. Cicerone (Estados Unidos) habian demostrado que los atomos libres de cloro en la atmosfera pueden descomponer cataliticamente el ozono de manera analoga a como lo hacen los oxidos de nitrogeno.

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    Fuente:  Autora: María Asunción Pastor Saavedra. Publicado en la Revista Tiempo y Clima en octubre del 2020