altocumulusrascacielis.gif
arribayabajo.gif
transferenciadeenergia.gif

insectos

  • Día Mundial de las Abejas… y del resto de polinizadores

    4 - 6 minutos

     Publicado en theconversation.com el 19 mayo 2021

    ¿Disfruta del sabor de un tomate o una manzana? ¿Se deleita paseando entre las flores? Si es así, ¡feliz Día Mundial de las Abejas (y otros polinizadores)!

    Un polinizador es un animal que ayuda a las plantas a producir frutos y semillas, al llevar el polen de flor en flor. Muchas plantas y buena parte de nuestros alimentos dependen del servicio que prestan abejas, mariposas, moscas, pájaros y murciélagos.

    El declive o desaparición de los polinizadores puede comprometer la seguridad alimentaria y la conservación de muchos ecosistemas. El Día Mundial de las Abejas y otros polinizadores es un homenaje a esos trabajadores silenciosos y una llamada a su conservación.

    ¿Podríamos vivir sin polinizadores?

    Si las abejas se extinguiesen, la humanidad no desaparecería en cuatro años. Esta afirmación se atribuye por error a Einstein, pero su autor se desconoce. Además, Einstein era físico y no sabía nada de abejas. Por último, pinta un cuadro demasiado tremendista.

    El trigo, el arroz y el maíz, tres alimentos básicos, transportan su polen mediante el viento. Pero la producción de hortalizas y frutas depende de insectos. Sin ellos, nuestra dieta vegetal se vería muy empobrecida. De hecho, casi el 90 % de las plantas con flores necesita animales que transporten polen de una flor a otra. Sin polinizadores, quizá no desapareceríamos, pero sí el mundo tal y como lo conocemos.

    Las abejas de la miel se llevan la fama, pero son muchos los insectos que cardan la lana. Solamente en España existen 1 200 especies de abejas y abejorros. Esas especies son silvestres y no todas hacen panales. Además, mariposas, polillas, moscas, escarabajos, avispas y otros insectos visitan las flores en busca de polen o néctar y al hacerlo fecundan las flores.

    En el trópico, pájaros como los colibríes, lagartos, murciélagos y otros mamíferos también llevan polen de flor en flor. Algunos de esos modos exóticos de movimiento de polen entre flores también se dan en España. En Canarias y Baleares se han descubierto plantas visitadas por pájaros o por lagartos.

    Cada vez menos insectos

    Por desgracia, los insectos que transportan polen van a la baja. Se ha hablado mucho sobre el declive de la abeja de la miel, pero al ser una especie doméstica cuenta con más ayuda humana. Además, en algunas partes del mundo va al alza o se mantiene.

    Es más grave que cada vez haya menos abejas silvestres, mariposas y moscas, al menos en Europa y América del Norte. Su declive no tiene una sola causa. En sistemas naturales, la pérdida o degradación de los hábitats deja menos lugares adecuados para estos animales. En los campos agrícolas, se han eliminado setos y zonas de barbecho que daban alimento y cobijo a insectos polinizadores. Sin pedacitos de hábitat natural entre cultivo y cultivo, pocas especies de insectos pueden sobrevivir.

    Una solución a corto plazo es cargar toda la labor en manos de la abeja de la miel. Después de todo, sus colmenas pueden llevarse y traerse para fecundar los cultivos. En los invernaderos también se usan colonias comerciales de abejorros. Sin embargo, no es buena idea que todo dependa de una o unas pocas especies de polinizadores. Las ventajas de contar con un grupo variado de polinizadores son cada vez más evidentes. Si una especie falla, otras pueden sustituirla. Además, las abejas de la miel no son muy eficaces para fecundar algunos cultivos, como el tomate. Por si fuera poco, el uso de plaguicidas también daña a los polinizadores, incluida la abeja de la miel.

    Las abejas, solución y problema

    Las propias abejas de la miel pueden, en ocasiones, ser parte del problema. Son capaces de recoger mucho néctar y polen y dejar sin alimento a otras abejas silvestres.

    En algunas partes del mundo, como Sudamérica, las abejas de la miel se introdujeron de modo involuntario. Su gran capacidad para acaparar recursos ha influido en el declive de abejas nativas. Por tanto, el uso de polinizadores domesticados ha de hacerse con mucho cuidado.

    En lo posible, deben favorecerse los polinizadores silvestres presentes de modo natural. Lo mismo ocurre en las ciudades, donde muchas abejas silvestres han encontrado refugio. Sin darse cuenta, los entusiastas de las colmenas urbanas pueden dar la puntilla a esas especies silvestres.

    Debe tenerse en cuenta que no es solo una cuestión de alimento humano. Sin animales que lleven polen de una flor a otra, muchas plantas silvestres desaparecerían. Y con ellas, se irían también las funciones que realizan. ¿Podemos vivir en un mundo en el que solo haya dos polinizadores y margaritas? Es como ir quitando remaches a un avión en vuelo y esperar que no se rompa.

    El Día Mundial de las Abejas y otros polinizadores es una oportunidad para descubrir el gran servicio que muchos insectos prestan a los humanos. No solo producen alimento; también mantienen ese manto verde y florido que cubre el mundo. Pocas veces es más apropiado el dicho de que conocer es amar. Esos insectos se merecen nuestro respeto y cuidado.

     

    Fuente:  Profesor de ecología y evolución, Universidad Rey Juan Carlos 19 mayo 2021 22:00 CEST

  • Los insectos, las microalgas y la carne de laboratorio son fuentes alternativas de proteína: ¿de verdad las necesitamos?

     

    El aumento de la población mundial está provocando que la demanda de proteína se incremente. Al mismo tiempo, cada vez hay más conciencia de la insostenibilidad de las fuentes empleadas en la actualidad, dominadas por proteínas animales. El problema radica, en parte, en las grandes extensiones de tierra y las elevadas cantidades de agua que requiere la ganadería y el impacto sobre el medio ambiente que genera.

    Ante esta situación, la industria alimentaria está buscando alternativas a las fuentes tradicionales de proteína que puedan ser más sostenibles y al mismo tiempo adecuadas desde un punto de vista nutricional.

    En cualquier caso, no podemos olvidar que ya disponemos en nuestro mercado de proteína de gran calidad, como la de las legumbres, que resultan sostenibles, saludables y económicas.

    A pesar de ello, la población demanda fuentes alternativas, lo que promueve la innovación y generación de nuevos productos por parte de la industria alimentaria. Veamos algunas de las fuentes de proteína que están surgiendo.

    Carne cultivada, de laboratorio o ‘in vitro’

    En algunos lugares como Singapur o Israel el consumo de esta carne está permitido. En la Unión Europea, de momento, no. Su uso permitiría reducir el número de animales empleados para alimentarnos.

    Su producción se inicia a partir de una biopsia muscular, que puede ser tomada de un animal vivo. Posteriormente, se aíslan las células (generalmente células madre que en el laboratorio se transforman en células musculares, es decir, se diferencian) y estas se multiplican dando lugar a más células.

    Para proliferar, estas células necesitan nutrientes y factores de crecimiento, entre otros elementos. Tal vez, los compuestos que se administran a estos cultivos que pueden generar más controversia son el suero de animal, que proporciona a las células que se están multiplicando los nutrientes y los factores de crecimiento que necesitan, y el antibiótico (también se emplea en la ganadería), empleado en los cultivos para evitar que se contaminen, ya que las bacterias crecen muy bien en las condiciones en las que se cultivan las células en el laboratorio.

    Para obtener el suero se debe sacrificar animales, pero no se requieren tantos como si fuéramos a consumirlos directamente como fuente de proteína. En este sentido, se están estudiando con éxito alternativas que eviten el uso del suero y que así pueda reducirse aún más el número de animales sacrificados.

    Si bien este tipo de carne proporciona proteínas de elevado valor biológico (buena calidad), tal vez necesite ser suplementada con algunos nutrientes que la carne tradicional contiene, como la vitamina B12 y el hierro.

    Finalmente, habrá que estudiar el coste energético que tiene su producción y cuántos recursos materiales, como por ejemplo los plásticos, se requieren.

    Insectos

    En el mundo se consumen unas 2 000 especies distintas de insectos, cuyos valores nutricionales varían de unos insectos a otros, según su sexo, estado de metamorfosis (larvas, adultos), etcétera.

    Su contenido proteico puede oscilar entre el 1 y el 81 % (en materia seca), es de alto valor biológico (calidad) y en general su digestibilidad es alta, por lo que a priori pueden ser una buena fuente de proteína.

    Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) considera que su consumo podría ser sostenible, ya que su cría no requiere tanto espacio como la del ganado, y puede generar menos contaminación).

    No obstante, su consumo puede entrañar peligros biológicos, químicos y alergénicos para los consumidores, por lo que es de gran importancia su evaluación por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Mientras se evalúan estos peligros, la Unión Europea permite que se consuman siete insectos distintos. Uno de ellos, la larva Tenebrio molitor o gusano de la harina fue aprobado por la EFSA el pasado año.

    Microalgas

    Cada vez están consiguiendo más popularidad por su contenido en compuestos de alto interés nutricional como proteínas y moléculas bioactivas, con efectos positivos sobre la salud. El consumo de algunas de estas microalgas, como la espirulina y la chlorela, está permitido en la Unión Europea, pero la cantidad ingerida es muy pequeña (se ingiere principalmente como suplemento), por lo que su aporte proteico será escaso.

    Además, su valor biológico no es tan alto como el de las proteínas de origen animal. Por otro lado, su cultivo aún no es muy eficiente y por lo tanto resulta caro. Finalmente, tal y como ocurre con otros alimentos, hay que prestar atención a algunos componentes que pueden contener, como ácidos nucleicos o metales pesados ya que su consumo excesivo puede resultar perjudicial.

    ¿Son necesarias estas fuentes alternativas de proteína?

    En la actualidad la ingesta de proteína de origen animal es elevada, en ocasiones excesiva, por lo que, al menos en nuestra sociedad, no debería ser una prioridad la búsqueda de nuevas fuentes de proteína.

    Su ingesta podría ser disminuida y de este modo, el sistema per se podría ser más sostenible. Además, las legumbres son una excelente fuente de proteína, son saludables y sostenibles, y combinadas adecuadamente con cereales proporcionan una proteína de buena calidad.

    No obstante, no podemos olvidar que la industria da respuesta a las demandas de la sociedad y que para aquellos que sustituyan las fuentes tradicionales de origen animal (principalmente ganado) por estas nuevas, pueden suponer una buena alternativa.

     Fuente:  Profesora en la Universidad del País Vasco. Investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberObn) y del Instituto de Investigación Sanitaria Bioaraba, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea.

    Catedrática de Nutrición. Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn), Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea