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El clima espacial y la destrucción de un satélite ruso con un arma ASAT (antisatélite)

Rusia acaba de destruir uno de sus propios satélites. El 15 de noviembre de 2021, un misil lanzado desde el cosmódromo de Plesetsk impactó sobre el Kosmos 1408, rompiendo el viejo satélite en miles de pedazos. Los escombros llegaron tan cerca de la EEI (Estación Espacial Internacional) que los astronautas se refugiaron en sus cápsulas de tripulación, por si acaso tuvieran que abandonar la nave.
"Ensuciar" la órbita de la Tierra con restos de ingenios espaciales nunca es una buena idea. El clima espacial podría empeorar las cosas. Para entender por qué, retrocedamos 18 años hasta las tormentas de Halloween de octubre de 2003, cuando nuestro planeta "perdió" la mitad de sus satélites.

 

Northern Lights sobre Houston, Texas, el 29 de octubre de 2003. Crédito: Christie Ponder [galería de fotos]

 

El Ciclo Solar 23 estaba terminando. Los pronosticadores del clima espacial hablaban de cuán tranquilas se volverían las cosas cuando, de repente, el sol desató dos de las erupciones solares más fuertes de la era espacial: una llamarada X17 el 28 de octubre seguida de una llamarada X10 el 29 de octubre. Potentes CME (Eyecciones de Masa Coronal) golpearon el campo magnético de la Tierra solo 19 horas después, provocando 3 días de tormentas geomagnéticas severas a extremas.
Un "informe posterior a la acción" de la NOAA enumera algunos de los efectos secundarios de la tormenta: Las aerolíneas comerciales se apresuraron a redirigir los vuelos desde los polos, donde los niveles de radiación eran repentinamente altos. Cada desvío cuesta tanto como 100.000 dólares USA. Muchos satélites en órbita terrestre experimentaron reinicios e incluso disparos de propulsores no deseados. Algunos operadores simplemente se rindieron y apagaron sus instrumentos. El equipo de operaciones de la misión de ciencia espacial de Goddard estima que el 59% de los satélites de ciencia espacial y terrestre de la NASA se vieron afectados.

Hay una conciencia naciente de que también sucedió algo más importante. Muchos de los satélites de la Tierra se habían desplazado de sitio.

En un artículo de 2020 titulado "Volando a través de la incertidumbre", un equipo de investigadores dirigido por Thomas Berger del Centro de Educación, Investigación y Tecnología del Clima Espacial de la Universidad de Colorado da a conocer una anécdota poco divulgada acerca de los operadores de satélites de la USAF. Durante las tormentas de Halloween, recordaron, "la mayoría de los satélites en órbita terrestre baja se perdieron temporalmente, lo que requirió varios días de trabajo las veinticuatro horas del día para restablecer sus posiciones".

"Las tormentas de Halloween bombearon 3 Terrawatts adicionales de energía a la atmósfera superior de la Tierra", explica Martin Mlynczak, investigador principal de la nave espacial SABRE de la NASA, que midió la descarga de energía. "No lo sentimos en la superficie del planeta, pero fue un gran evento para los satélites en órbita terrestre. El poder adicional infló la atmósfera, aumentando drásticamente la resistencia aerodinámica".

 

Simulación de errores de posición orbital causados por una tormenta geomagnética moderada para 2.653 objetos en el catálogo de la USAF. De "Volando a través de la incertidumbre". [enlace al subtítulo completo de esta gráfica]

 

Las simulaciones muestran que incluso las tormentas geomagnéticas moderadas pueden cambiar la posición de un satélite en 10 km o más. Las tormentas de Halloween crearon incertidumbres mucho mayores. Esto es un problema porque, cuando estás en una galería de tiro, no puedes esquivar las balas a menos que sepas dónde están.

"Afortunadamente, la tormenta de Halloween no causó ninguna colisión importante que sepamos", escriben Berger y sus coautores. "Pero si una tormenta geomagnética al nivel del evento de 2003 ocurriera hoy en día, la situación podría ser muy diferente. La mayoría de los operadores de satélites actuales nunca han experimentado algo como la tormenta de Halloween 2003".

En este momento, los radares y telescopios de la Red de Vigilancia Espacial de los Estados Unidos seguramente están trabajando para localizar los restos del Kosmos 1408. Las soluciones orbitales permitirán que se emitan avisos de colisión y los satélites los pueden esquivar. Sin embargo, una fuerte tormenta geomagnética podría borrar sus hallazgos en un instante.

La intensificación de la actividad geomagnética es casi segura a medida que el joven Ciclo Solar 25 gane fuerza en los años venideros. Es algo en lo que pensar la próxima vez que  se lance un arma ASAT (antisatélite).

 

 Fuente: https://spaceweather.com/