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Del parral al invernadero

Vista de los invernaderos en Almería. Jorge López/FlickrCC BY-NC-ND

Hay un fruto que protagonizó la historia agraria del sureste peninsular, particularmente en Almería. Su desarrollo tuvo lugar a lo largo de casi dos siglos. Después dio el relevo al siguiente ciclo agrícola. Nos referimos al parral de la uva tipo Ohanes y, después, a los invernaderos para hortalizas y frutas.

El cultivo de esta variedad de uva tuvo una gran importancia en la provincia. Una visión global del mismo puede darnos una idea de la utilidad posterior de este tipo de agricultura.

Así pues, podemos entenderla como una precuela del desarrollo agrícola que empezó a destacar en los años sesenta. A partir de este momento comenzó la generalización de los cultivos en enarenados y bajo plástico. Aunque el fruto sea diferente, las similitudes y la relación del know-how entre el cultivo de antes y el de ahora pueden apreciarse.

Además, estos dos ciclos agrícolas tuvieron un breve período de convivencia en la segunda mitad del siglo XX. Cuando el cultivo del parral estaba en su útlima etapa, los cultivos en invernaderos experimentaban un auténtico boom.

Parras de uva de Ohanes. Miguillen/Wikimedia CommonsCC BY

Una agricultura intensiva para la exportación

La agricultura tradicional llevada a cabo en Almería se vio alterada por la expansión del cultivo de una nueva variedad de uva que se cultivaba en parrales.

Como aspecto de interés, una de las características destacables de esta variedad de uva es tener una piel gruesa. Esto facilitaba enormemente la conservación del fruto (son numerosas las aproximaciones a las características de este cultivo).

Por eso, este tipo de uva fue dedicada a la exportación desde el inicio de su cultivo. Fue muy vendida en países donde la clase media iba en aumento como consecuencia de la expansión de la industrialización en Europa, como apuntaban Gallego y Pinilla.

Además, el cultivo de los parrales necesitaba usar muchos materiales (puntales, hierros galvanizados) para construir y mantener en pie su estructura. También, para su cultivo año tras año, se precisaban abonos o productos para realizar las curas. De forma paralela, destacaba por su importancia la industria auxiliar para fabricar los envases adecuados para transportar el fruto.

Algo similar ocurre en los actuales cultivos bajo abrigo, que requieren igualmente suministros variados de su industria auxiliar para su correcto desarrollo. En cuanto a los lugares donde vender, hortalizas y frutas encuentran actualmente en los destinos extranjeros unos amplios mercados que abastecer.