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Condiciones meteorológicas estables y persistentes provocan la reproducción temprana de la lagartija verdosa (Podarcis virescens) en el centro peninsular

El estudio de los ciclos biológicos de animales y plantas es clave, no solo para conocer mejor la especie, sino también para obtener información de apoyo para la meteorología y la climatología. Las alteraciones que se observan en la fenología de numerosos organismos estudiados durante largos periodos de tiempo son útiles para evidenciar, por ejemplo, las consecuencias de anomalías meteorológicas o los efectos del cambio climático (Cano-Barbacil y Cano 2019). Estos seguimientos se han llevados a cabo con una gran variedad de especies, entre los que se incluyen algunos reptiles, organismos ectotermos que no son capaces de generar su propio calor interno y que dependen de la temperatura ambiental para alcanzar una determinada temperatura corporal que les permita desarrollar su actividad biológica. La lagartija verdosa (Podarcis virescens) es un endemismo ibérico muy común que se extiende por el centro de la península ibérica, en las comunidades de Madrid, Castilla-La Mancha y Extremadura, llegando hasta el centro y sur de Portugal, y que antes de su revision taxonómica (Geniez et al. 2014) estaba considerada como lagartija iberica (Podarcis hispanica). Puede alcanzar hasta los 18.5 cm de longitud y en invierno se refugia del frío debajo de las piedras o en oquedades de muros y paredes de viviendas de pueblos y periferias de las ciudades. Se trata de una lagartija muy termófila, ya que regula su temperatura corporal dentro de un rango relativamente estrecho. Esta presente a partir de la isoterma media anual de 14 ºC (Sa Sousa y Perez 2002), en llanuras y mesetas de baja altitud, y ocupa los suelos y areas de maxima insolacion por lo que suele escoger sustratos rocosos con escasa cobertura vegetal. En las zonas mas meridionales de su distribucion los adultos y juveniles estan activos todo el año, mientras que en el centro mantiene un periodo de inactividad o hibernación mas o menos prolongado. Pueden alcanzar hasta tres años de vida (Carretero y Salvador 2016) y su dieta esta constituida sobre todo de dípteros, himenópteros, larvas de ortópteros, hemípteros, lepidópteros y pequeñas aranas.

 

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Fuente: Autores: Carlos Cano-Barbacil y Javier Cano Sánchez