69sesentaynueve.gif
amanecerdesdeelcielo.gif
trazadoresdelviento.gif

Un océano singular: la riqueza ecológica del Antártico y su importancia para el clima global

Shutterstock / CherylRamalho

En 2018 un mapa que debía su nombre a un oceanógrafo se hizo viral.

La denominada “proyección Spilhaus”, en la que la Tierra se observa en vista cenital desde el polo Sur, fue diseñada para mostrar la situación de interconexión de las cuencas oceánicas.

Se trata de una perspectiva natural para las personas que viven en el hemisferio sur, donde predominan los océanos.

El mapa de Spilhaus muestra los océanos del mundo como si conformaran una única masa de agua. Spilhaus ArcGIS project, CC BY-ND

El océano Antártico, también denominado océano Meridional o incluso océano Austral, es diferente al resto, y la mejor forma de describirlo es con superlativos.

Almacén de calor y carbono

Hablemos primero de la capacidad del Antártico de almacenar el exceso de calor y carbono. Los océanos del mundo absorben más del 90 % del exceso de calor generado por la quema de combustibles fósiles y un tercio del dióxido de carbono extra.

El océano Antártico es el mayor almacén de calor y carbono del planeta. Crag Stevens, Author provided

Se estima que el océano Antártico, situado al sur del paralelo 30, concentra en torno al 75 % de la absorción oceánica de este exceso de calor y el 35 % de la absorción global del exceso de carbono de la atmósfera. De ahí que suponga mayor almacén de calor y carbono del planeta.

El océano Antártico está conectado con las principales cuencas oceánicas del mundo, excepto con la del Ártico. El vínculo es la Corriente Circumpolar Antártica (ACC), la mayor corriente oceánica del planeta. Su caudal es 100 veces superior al de todos los ríos del planeta juntos, y lleva agua suficiente como para llenar el lago Ontario en solo unas horas.

La combinación de vientos fuertes y ausencia de masas de tierra importantes que dificulten su tránsito hacen que la ACC sea un flujo de agua poderoso y rápido.

Mezcla de corrientes globales

Los Rugientes Cuarentas, los Furiosos Cincuentas y los Aullantes Sesentas son los nombres populares que reciben los vientos que soplan de manera ininterrumpida en el océano Antártico, y que generan olas impresionantes. Esto hace que la superficie del océano esté llena de energía (y que por lo tanto sea difícil de estudiar).

Los fuertes vientos de oeste y la corriente circumpolar generan olas gigantes en el océano Antártico. Craig Stevens, Author provided

Pero los intercambios de carbono y calor que tienen lugar en este complejo escenario son muy importantes a escala global, hasta el punto de que los oceanógrafos han creado herramientas específicas para medir un medio tan complejo.

Corrientes oceánicas en las que se da una mezcla de propiedades diferentes, que ascienden y se hunden. Craig Stevens, Author provided

Para comprender realmente el océano Antártico hay que concebirlo en tres dimensiones. Es decir, sus aguas, con diferentes propiedades, se mezclan en los remolinos tanto de forma vertical como de manera horizontal.

El agua subtropical, relativamente caliente, se mezcla en el sur y hace que el agua muy fría procedente del Atlántico norte descienda y luego vuelva a subir a la superficie. Y las masas de agua polar, más frías, se mezclan en el norte y luego vuelven a sumergirse.

El viento y la orografía de los fondos marinos guían la interacción completa.

Hacia el norte solo hay tres grandes obstáculos: el paso de Drake, de 850 kilómetros de ancho, y las mesetas submarinas de Kerguelen y Campbell. Hacia el sur, la ACC se topa con la Antártida.

En esta intersección este océano desempeña un papel fundamental en el sistema climático global, ya que trae agua relativamente caliente (y con capacidad de calentar) procedente de la masa de agua Circumpolar Profunda y la pone en contacto con el agua helada de la periferia antártica.

Congelamiento y descongelamiento anual del hielo marino

El ciclo anual del congelamiento y descongelamiento del hielo marino de la Antártida es uno de los ritmos naturales fundamentales de nuestro planeta y un elemento esencial de este océano. En este sentido, las dos regiones polares no podían ser más diferentes.

El Ártico es un océano pequeño y profundo rodeado por tierra y que solo cuenta con salidas estrechas. El Antártico es una gran masa de tierra con una plataforma continental rodeada por el océano. Cada año se producen y destruyen 15 millones de kilómetros cuadrados de hielo marino en estas aguas.

Cada año el congelamiento y descongelamiento del hielo marino de la Antártida supone el mayor cambio estacional del mundo. Shutterstock/Maxim Tupikov

Frente a los cambios dramáticos y evidentes que se producen en el Ártico, los ritmos del hielo marino en el Antártico siguen patrones menos obvios. Situado frente a un océano de aguas más cálidas, lo cierto es que el hielo siguió expandiéndose en dirección norte aproximadamente hasta 2016, cuando empezó a retroceder de forma súbita.

Si se observa el ciclo anual del hielo marino del océano Antártico, se podría pensar que dicho hielo simplemente aumenta o se reduce conforme sube o baja la temperatura a lo largo del año. Pero lo cierto es que buena parte de la congelación del hielo marino se produce en las polinias, fábricas de hielo marino próximas a la costa donde los potentes y helados vientos antárticos crean hielo y lo arrastran tan pronto aparece.

Este proceso nos vuelve a remitir a la circulación oceánica global. Cuando se genera nuevo hielo, la sal del agua marina congelada se filtra al exterior y se mezcla con el agua salada situada bajo ella. Esto da lugar a unas masas de agua aún más frías y saladas que descienden hacia el lecho oceánico y se van desplazando en dirección norte.

Las polinias, en efecto, son como paradas de metro de un sistema mundial de transporte en el que las masas de agua descienden hacia los fondos marinos en los polos y se van desplazando hacia el norte para luego ir subiendo a la superficie, donde se mezclan con otras masas de agua. Se trata de un ciclo que dura en torno a 1 000 años.

No todas las plataformas de hielo se comportan del mismo modo

Las simulaciones por ordenador han demostrado que las placas de hielo situadas en la periferia de la Antártida han aumentado su tamaño y se han reducido durante los últimos milenios.

El hecho de que estas extensiones flotantes del casquete glacial estén en contacto directo con el océano las hace muy sensibles al clima. Así, el calentamiento del océano y los cambios en la superficie del agua que está en contacto con la plataforma pueden provocar cambios en ésta (y por extensión, en todo el casquete glacial).